La construcción conlleva una serie de procesos previos llamados preliminares. Entre estos procesos preliminares destacan el desmantelamiento, la demolición, la limpieza del terreno, el trazo, la nivelación, por mencionar algunos. En esta ocasión trataremos el primer proceso preliminar; el desmantelamiento.
El desmantelamiento se lleva a cabo cuando la construcción se realizará en un espacio donde existe una construcción previa cuyo tiempo de vida concluyó, o bien donde quedó una estructura provisional o parcialmente terminada. El objetivo de desmantelar estrictamente no es deshacerse de todo lo que se encuentre en el lugar, sino identificar y separar objetos y materiales que puedan tener valor de reuso y remover lo que no tenga valor para dar cabida al nuevo proyecto.
El desmantelamiento se puede clasificar en dos tipos: con recuperación y sin recuperación. En el desmantelamiento con recuperación el propietario de lo desmantelado es el mismo dueño del proyecto, por lo que será él quien decida que valor darle a lo recuperado y determine su tratamiento y destino. Por otro lado, en el desmantelamiento sin recuperación el dueño del proyecto considera que los objetos y materiales producto del desmantelamiento no tienen ningún valor, por lo que será tarea del constructor decidir si algo del material puede ser reutilizable y en cuyo caso darle el tratamiento adecuado. Es importante que al hacer la negociación y presupuestación se determine cual de estos dos tipos de desmantelamiento se llevará a cabo.
Se recomienda seguir los siguientes puntos al llevar a cabo el proceso del desmantelamiento:
- Realizar un inventario de los materiales y objetos que puedan ser recuperables previo a desmantelar (procurar utilizar material gráfico, fotografías, croquis de ubicación, etc.).
- Contar con el personal adecuado y capacitado para el tratamiento, resguardo y traslado de los objetos producto del desmantelamiento. Realizar las labores utilizando siempre el equipo de protección y las herramientas adecuadas para prevenir daños a los materiales y al mismo personal.
- Clasificar de forma correcta lo recuperado (separar los objetos metálicos de los no metálicos como el vidrio, la madera, etc.). Referenciar cada pieza considerando su posible uso posterior de manera que sean más fáciles de identificar al iniciar la construcción.
- Procurar manejar con precaución los materiales y las piezas frágiles (como ventanas y canceles) evitando fracturarlas o dañarlas si se encuentran en perfecto estado.
- En el desmantelamiento de plantas industriales, consultar previamente con las autoridades ecológicas los pasos a seguir y las medidas necesarias para el tratamiento y almacenamiento de lo desmantelado, de manera que se evalúen y mitiguen factores de contaminación posibles.
Te recordamos que en Revelsa contamos con equipos que te serán de utilidad para llevar a cabo esta y muchas otras tareas. ¡Contáctanos en caso de cualquier duda o si requieres asesoría!






En toda estructura se le conoce como losa de entrepiso a la base o superficie rígida que separa a un piso de otro. El llevar a cabo el proceso de colocación de la misma es considerado una de las tareas más delicadas en el proceso de la construcción, ya que un cálculo mal realizado o una colocación incorrecta puede dar como resultado el colapso de la estructura y por ende, poner en riesgo a los trabajadores de la obra, o en el largo plazo, la seguridad de sus habitantes. En esta ocasión hablaremos de los preparativos necesarios para llevar a cabo el colado de una losa de entrepiso, y que serán de utilidad para realizar esta actividad de forma eficiente y con resultados óptimos.

Como es de suponer hacer uso de una revolvedora en resumen facilita bastante el proceso de realizar la mezcla del concreto en la obra, pero esto no significa que el resultado se consiga con el solo uso del equipo. Debemos conocer la forma correcta de preparar los materiales para la mezcla:
Empezando por definir la cimbra como tal, hablamos del proceso de colocar estructuras temporales que sirvan de apoyo para las edificaciones manteniendo en su lugar la estructura hasta que la construcción llegue a un punto donde pueda soportarse a sí sola. Esto incluye también el soporte a los sistemas de encofrado, los cuales se utilizan para moldear la forma deseada del concreto en las paredes. Como bien mencionamos la mayoría de las personas al pensar en cimbra piensan en cimbras de madera, esto porque hasta finales del sigo XX casi todas las cimbras eran hechas de ese material por su resistencia, su costo relativamente bajo y por su fácil manejo (que puede adaptarse conforme a las necesidades mediante herramientas de mano y sierras). Si bien es el tipo de cimbra más usado, esto no se traduce en que sea el mejor.
Ofrecen mayor capacidad de carga, por lo tanto provee mayor seguridad tanto para los constructores como para la obra en sí.



En la etapa inicial, y una vez habiendo dejado endurecer ligeramente el concreto, se comienza con el enrasado del mismo ya sea mediante una regla simple de madera o reglas mecánicas. Posterior a esto, se trabaja la superficie con una llana para el redondeo y afinado de los bordes tanto de las juntas como de la losa, y se debe dejar fraguar ligeramente. En esta etapa es posible que aparezca agua sobre la superficie, conocida como agua de sangrado. Es importante dejarla secar de forma natural, ya que de esta forma se evitarán superficies débiles o polvorosas. Ya secada la superficie podemos comenzar con la etapa final del acabado.



Apisonadora: También conocida como bailarina y pata de elefante, es uno de los equipos de compactación más comunes en la actualidad. Permite aplicar una potencia elevada a la superficie del suelo con impactos consecutivos de la zapata inferior, consiguiendo una nivelación uniforme del terreno. Es particularmente útil debido a su tamaño que permite llevar a cabo su labor en espacios confinados, medianos y grandes dependiendo el uso que se requiera, además está diseñada para trabajar eficientemente en terrenos como grava, arena, arcilla cohesiva, entre otros.