Al segundo proceso preliminar a la construcción una vez que el desmantelamiento se ha llevado a cabo se le conoce como demolición. Cuando hablamos de demolición nos referimos al proceso de fragmentar los elementos de la estructura hasta que se vuelvan manejables y de tamaño reducido, siguiendo una serie de reglas y condiciones de limpieza, orden y seguridad que apliquen tanto para el terreno de nuestra obra como para el de obras y terrenos vecinos.
Esta tarea debe llevarse a cabo con la autorización e indicación del dueño del proyecto, así como de la autoridad gubernamental correspondiente. El destino de los materiales y elementos objeto de la demolición deberá ser decidido ya sea por el contratante de la obra, o bien del constructor para su posterior uso y disposición (con previa autorización del dueño de la obra, ya que este material de deshecho es de su propiedad).
A continuación detallamos una serie de consejos y recomendaciones para llevar a cabo el proceso de demolición de forma correcta:

- Para el caso de elementos de concreto simple o armado y mamposterías, la demolición podrá llevarse a cabo mediante herramientas manuales, maquinaria o en algunos casos explosivos (con previa autorización de la autoridad gubernamental). Para el caso de muros, recubrimientos, castillos y plafones la demolición deberá llevarse a cabo mediante herramientas de mano.
- Cuando la demolición se lleve a cabo en superficies que serán mejoradas con algún relleno, deberá realizarse al ras del suelo (si se trata de concreto armado el acero de refuerzo deberá cortarse a ese mismo nivel).
- En el caso de que se requiera demoler muros en superficies donde se realizará un nuevo proyecto, dicha demolición deberá realizarse hasta el nivel de desplante.
- Si la estructura a demoler se encuentra en el sitio donde se busca que exista una nueva estructura o proyecto, la demolición se llevará a cabo hasta una profundidad igual o mayor al nivel máximo de corte.
- Para el caso de proyectos de remodelación, la demolición se llevará a cabo hasta el nivel que indique dicho proyecto.
- Cuando se lleven a cabo tareas de demolición en recubrimientos o aplanados, se recomienda que se realicen de tal manera que no se afecten ni sufran daños los muros sobre los que están colocados.
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En toda estructura se le conoce como losa de entrepiso a la base o superficie rígida que separa a un piso de otro. El llevar a cabo el proceso de colocación de la misma es considerado una de las tareas más delicadas en el proceso de la construcción, ya que un cálculo mal realizado o una colocación incorrecta puede dar como resultado el colapso de la estructura y por ende, poner en riesgo a los trabajadores de la obra, o en el largo plazo, la seguridad de sus habitantes. En esta ocasión hablaremos de los preparativos necesarios para llevar a cabo el colado de una losa de entrepiso, y que serán de utilidad para realizar esta actividad de forma eficiente y con resultados óptimos.

Como es de suponer hacer uso de una revolvedora en resumen facilita bastante el proceso de realizar la mezcla del concreto en la obra, pero esto no significa que el resultado se consiga con el solo uso del equipo. Debemos conocer la forma correcta de preparar los materiales para la mezcla:
Empezando por definir la cimbra como tal, hablamos del proceso de colocar estructuras temporales que sirvan de apoyo para las edificaciones manteniendo en su lugar la estructura hasta que la construcción llegue a un punto donde pueda soportarse a sí sola. Esto incluye también el soporte a los sistemas de encofrado, los cuales se utilizan para moldear la forma deseada del concreto en las paredes. Como bien mencionamos la mayoría de las personas al pensar en cimbra piensan en cimbras de madera, esto porque hasta finales del sigo XX casi todas las cimbras eran hechas de ese material por su resistencia, su costo relativamente bajo y por su fácil manejo (que puede adaptarse conforme a las necesidades mediante herramientas de mano y sierras). Si bien es el tipo de cimbra más usado, esto no se traduce en que sea el mejor.
Ofrecen mayor capacidad de carga, por lo tanto provee mayor seguridad tanto para los constructores como para la obra en sí.



En la etapa inicial, y una vez habiendo dejado endurecer ligeramente el concreto, se comienza con el enrasado del mismo ya sea mediante una regla simple de madera o reglas mecánicas. Posterior a esto, se trabaja la superficie con una llana para el redondeo y afinado de los bordes tanto de las juntas como de la losa, y se debe dejar fraguar ligeramente. En esta etapa es posible que aparezca agua sobre la superficie, conocida como agua de sangrado. Es importante dejarla secar de forma natural, ya que de esta forma se evitarán superficies débiles o polvorosas. Ya secada la superficie podemos comenzar con la etapa final del acabado.
