

Se realizó el colado del concreto, se le dio el acabado que buscamos, ¿Qué sigue? ¿Ha quedado lista la superficie? Hay que tomar en cuenta un paso adicional; el corte del concreto estando este aún fresco.
Desafortunadamente, debido a los cambios de temperatura, humedad y demás factores, la tendencia del concreto es a expandirse y contraerse repetidamente, por lo que se vuelve algo común que surjan grietas y fisuras al poco tiempo de haber sido colocado. Esto es poco previsible al tratarse de condiciones naturales, sin embargo es posible controlar el agrietamiento siguiendo la técnica correcta de corte o el diseño de juntas como también se le conoce.
Una junta o un corte en el concreto es básicamente una grieta planificada previamente en el mismo con la intención de atenuar las tensiones de contracción y minimizar las fisuras descontroladas. Este proceso conlleva una serie de buenas prácticas que permiten llevarlo a cabo de una manera cuidadosa y adecuada, entre las que podemos destacar las siguientes:
- Es recomendable planear la ubicación de todas las juntas previo a comenzar la construcción.
- Los paneles que se formen a partir del corte deben ser cuadrados o de forma similar, evitando que la longitud exceda 1.5 veces el ancho así como las formas en L.
- Es necesario que el corte o la junta alcance al menos 1/4 de profundidad del espesor de la losa, y nunca por debajo de 1 pulgada.
- Este proceso debe llevarse a cabo entre 1-4 hrs. de finalizado el proceso de acabado del concreto, dependiendo esta duración del fraguado del mismo.
- En el caso de las juntas y cortes en pisos industriales expuestos al tráfico pesado se necesita llevar a cabo una valoración y tratamiento especial con el fin de evitar roturas en los bordes. Por lo general es necesario llenar los espacios entre cada losa con un material capaz de dar soporte y resistencia a los extremos.



En la etapa inicial, y una vez habiendo dejado endurecer ligeramente el concreto, se comienza con el enrasado del mismo ya sea mediante una regla simple de madera o reglas mecánicas. Posterior a esto, se trabaja la superficie con una llana para el redondeo y afinado de los bordes tanto de las juntas como de la losa, y se debe dejar fraguar ligeramente. En esta etapa es posible que aparezca agua sobre la superficie, conocida como agua de sangrado. Es importante dejarla secar de forma natural, ya que de esta forma se evitarán superficies débiles o polvorosas. Ya secada la superficie podemos comenzar con la etapa final del acabado.



Apisonadora: También conocida como bailarina y pata de elefante, es uno de los equipos de compactación más comunes en la actualidad. Permite aplicar una potencia elevada a la superficie del suelo con impactos consecutivos de la zapata inferior, consiguiendo una nivelación uniforme del terreno. Es particularmente útil debido a su tamaño que permite llevar a cabo su labor en espacios confinados, medianos y grandes dependiendo el uso que se requiera, además está diseñada para trabajar eficientemente en terrenos como grava, arena, arcilla cohesiva, entre otros.


Rompedores/demoledores de concreto: A diferencia del rotomartillo, el rompedor de concreto ofrece un único modo de uso diseñado para picar y romper los materiales cuando no es necesario perforar orificios. El funcionamiento de esta herramienta es mediante un motor eléctrico en el interior que acciona un pistón comprimiendo una cavidad de aire, creando a su vez un impacto sobre un cincel que se encuentra acoplado y que genera un efecto de martilleo sobre la superficie que vamos a demoler. A pesar de que su función es más limitada que la del rotomartillo, el rompedor de concreto puede ser hasta 35% más potente y puede romper con mayor facilidad superficies gruesas de concreto y otros materiales resistentes.





